• Tanja Brandt

Los ingredientes de la motivación para el cambio

Actualizado: sep 16


La motivación es un termino que utilizamos mucho, sobre todo en su versión negativa; “no estoy motivada”. ¿Pero a qué se debe la motivación o desmotivación? La palabra motivación proviene del latín “motivus”, la causa del movimiento (acción y efecto). Cuando nos “movemos” estamos activos.

  • ¿Pero cuál es el motivo para cometer una determinada acción?

  • ¿Qué es lo que impulsa nuestro comportamiento?

Cada comportamiento tiene una causa subyacente. Cuando se persigue el cambio de un estado a otro, se busca la satisfacción de una necesidad. La motivación depende entre otras cosas de nuestras necesidades, y estos del contexto y de las circunstancias en que nos encontramos. Pongo un ejemplo de una persona conocida que se llama Carmen. Le gusta mucho su trabajo de diseño gráfico, está casada y tiene un hijo de 10 años. Le encanta el deporte y la naturaleza, pero últimamente no tenía mucho tiempo para disfrutar ni de sus aficiones, ni de su familia. Sentía mucha presión en su trabajo ya que su jefe le había dado más responsabilidades, adjudicándole una cuenta importante de una marca internacional de moda. A veces le entraba mala conciencia por no dedicar suficiente tiempo a su familia y se sentía distante con su marido. Tenía la necesidad de sentirse comprendida y apoyada, pero la verdad es que a menudo se sentía bastante sola. En su trabajo empezaba estar desmotivada, ya que por mucho que trabajaba, parecía que nunca era suficiente y además no recibía afirmación positiva por parte de su jefe. Ella sabía que debía cambiar algo, pero no sabía ni el qué ni el cómo. Su deseo era poder compaginar su vida profesional con su vida profesional. De qué depende la motivación El grado de la motivación depende de la importancia que tenga para la persona dicho objetivo que desea alcanzar y sus necesidades. Según Abraham Maslow en su teoría de la motivación, las necesidades humanas están ordenadas jerárquicamente, desde las necesidades más apremiantes a las menos apremiantes. En orden de importancia, existen necesidades fisiológicas, necesidades de seguridad, necesidades sociales, necesidades de estima y necesidades de autorrealización. Cada persona intentará satisfacer primero las necesidades más importantes, como las de subsistencia (salud, alimentación, etc.). Cuando se consigue satisfacer una necesidad apremiante, después se intentará satisfacer la siguiente necesidad en importancia. En el caso de Carmen tenía seguridad económica, pero le faltaba afecto por parte de su marido y por lo tanto notaba carencia en su relación amorosa. Se sentía insegura y con miedo de perder a su marido por el distanciamiento entre ambos. Un día se ponía a pensar sobre su vida y lo que para ella era importante. ¿Cuáles eran sus valores? Siempre había querido tener una relación estable, era familiar y cariñosa. A su vez le gustaba su independencia, valer por sí misma y realizar un trabajo que le llenaba mucho. La creatividad le había acompañada toda su vida y era de las cosas más importantes que le aseguraba su autoestima. Era casi una vocación o por lo menos un talento natural. Si tenía todo, ¿por qué se sentía desmotivada y frustrada? ¿Su vida profesional estaba en consonancia con sus pasiones y sus valores personales? ¿Cuáles eran sus prioridades en cuanto a cómo vivía sus valores? ¿Su manera de vivir estaba alineada con sus valores? Estamos motivados pero no alcanzamos este “algo” Nos sentimos desmotivados y ansiosos si no somos capaces de satisfacer nuestras necesidades, asegurando nuestro bienestar fisiológico y emocional. Detrás de los objetivos se encuentran también nuestros valores personales que constituyen la fuente primaria de nuestra motivación interna. La motivación puede surgir por diferentes causas (internas o externas), no es lo mismo necesitar algo, creer algo, valorar algo o tener miedo a algo.

Ahora bien, los valores personales nos mueven, hacen que decidamos en qué gastar nuestro tiempo, dinero, recursos y energía. Son el fundamento de la esencia de nuestra personalidad y nuestra visión del mundo. Los valores están relacionados con las necesidades, aunque también pueden ser independientes. Dirigen la motivación en la dirección preferida y no en la dirección conveniente, la que otros consideran o desean. Carmen se preguntaba, ¿qué era más importante para ella, el trabajo o la vida familiar? Tenía un dilema, porque ambas cosas eran importantes para su bienestar. Estaba claro que no podía duplicar el tiempo y por ello tenía que tomar decisiónes. No necesitaba a su marido para su subsistencia pero valoraba mucho la vida familiar. ¿Y por qué le costaba tomar la decisión de reducir su jornada laboral para dedicar más tiempo a su familia? Se sentía ambivalente con respecto a sacrificar su ambición y con ello conseguir ser mejor esposa y madre. Cuando no alcanzamos nuestros objetivos, es posible que falte motivación y compromiso (no lo deseamos o no lo necesitamos suficientemente), que el objetivo es poco realista o demasiado difícil de alcanzar. Desear no significa alcanzar, para ello hay que actuar en consecuencia y esto puede provocar cierta resistencia o miedo al cambio. Los ingredientes para el cambio El cambio se produce cuando la ilusión por alcanzar el objetivo sea mayor a los miedos, a lo desconocido, o bien cuando la necesidad sea mayor a las posibles resistencias. C = N - R = I - M

  • C = Cambio

  • N = Necesidad

  • R = Resistencia

  • I = Ilusión

  • M = Miedos

Carmen se enfrentaba a dos miedos, uno era perder su marido y el otro era perder su trabajo o por lo menos su estatus dentro de su empresa. La necesidad en el ámbito profesional era la seguridad económica y el reconocimiento, en el ámbito personal el afecto y la comprensión de su marido. Le hacía mucha ilusión pensar en la satisfacción de su cliente una vez presentada la nueva campaña de publicidad que era realmente creativa y diferente, así como la cara de asombro y felicidad de su marido si llegará a casa un lunes para acompañarle a hacer deporte. Se resistía a la idea de tener que renunciar a ser la primera interlocutora con este cliente. ¿Podría haber una manera de compensar ambas áreas de su vida? ¿Para qué querría conseguir una cosa y/o la otra? Querría entender la causa que le hacia actuar y sus posibles beneficios. Si una de las variables es una “debilidad”, está podrá ser la causante de la no consecución del objetivo. El principal causante de no alcanzar “algo”, es no saber realmente qué, cómo, cuándo,..., lo queremos alcanzar. El cambio requiere autorreflexión, autoconciencia, marcarse objetivos claros y realistas, voluntad, emplear esfuerzo y persistencia. Saber dónde está uno y hacia dónde quiere dirigirse es el primer paso para cambiar. En ocasiones, empezar solo no surge efecto, y es necesario buscar ayuda profesional. Elige bien esta ayuda, que tenga la posibilidad de tomar distancia de tu persona, con la guía de un Coach o de un Grupo de Trabajo, como en el evento Next New Work, que se va a celebrar del 27 al 29 de noviembre en Gran Canaria.

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