• Tanja Brandt

La importancia de los valores para construir una cultura corporativa de felicidad

Actualizado: feb 25


Cuando pienso en empresas exitosas como Amazon, Google o Starbucks, parece que son organizaciones con una personalidad muy diferente. De hecho, todas ellas figuran en la lista de las 100 mejores empresas para trabajar según la revista Fortune que hace esta selección anual, entre las empresas americanas a través de encuestas realizadas por el Great Place Work Institute. Me pregunto ¿qué hacen estas empresas para generar el orgullo de pertenencia en sus trabajadores?

Según Richard Barrett y su libro “La organización impulsada por valores”, “construir un alto nivel de compromiso es importante para crear implicación del empleado, y la implicación de éste incrementa el desempeño y lleva al éxito. Cuanto más implicadas estén las personas en su trabajo, más éxito tendrá la organización”. Para este autor, dichas empresas exitosas son organizaciones impulsadas por valores. Pero ¿qué significa impulsada por valores? Para ello hay que entender primero qué son valores, por qué son importantes y cómo pueden influir en la cultura corporativa. ¿Qué son valores? Según Richard Barrett, “los valores son un método abreviado de describir lo que es importante para nosotros, individual o colectivamente (como organización, comunidad o nación) en un momento dado en el tiempo”. Por lo tanto, un valor es una palabra a la que ponemos un significado. Los valores son universales y surgen de la experiencia vital del ser humano. Un valor es por ejemplo la CONFIANZA. Cada persona dará un significado diferente a este valor. Cuando hacemos declaraciones sobre el valor, hablamos de creencias, la manera personal de ver el mundo por las experiencias vividas de cada uno. Para mí la confianza significa la seguridad que pueda tener de otra persona. Una persona confiable es alguien que actúa de forma transparente, abierta y cercana. Cuando no me inspira confianza, mi comportamiento hacía esta persona cambia.

Los valores de una empresa son un pilar fundamental para la organización ya que define la gestión de la misma. Además constituyen un conjunto de reglas establecidas para lograr una convivencia saludable dentro de ella. La finalidad es establecer un código de conducta que cree cohesión interna y sustente la visión y la misión de la organización. Los valores compartidos generan confianza y espíritu de comunidad. La fuerza de una comunidad depende del compromiso asumido por sus integrantes de vivir de acuerdo a unos valores compartidos. Para ello, los valores deben ser vividos por todos y especialmente por aquéllos que ocupan posiciones de poder en la organización. ¿Por qué son importantes los valores? Los valores son tan importantes porque de éstos se genera la motivación. Son nuestros estímulos, lo que nos mueve, lo que nos hace dedicar nuestro tiempo y dinero, recursos y energía. Además determinan, en gran medida, las actitudes y los comportamientos colectivos de la organización, también llamado Cultura Corporativa.

La cultura es básicamente la personalidad de la organización. Cuando empezamos a trabajar en una empresa, sin que nos explique nada, percibimos su cultura particular. Es el ambiente humano en el que los empleados realizan su trabajo. Es intangible, puesto que no podemos verlo ni tocarlo, pero siempre está presente en todas partes. Es como las raíces invisibles de un árbol. Lo que sostiene y mantiene la empresa sana, el agarre de sus raíces en la tierra, serían los valores y creencias de las personas (los empleados). La parte visible del árbol, su tronco, ramas y hojas, serían las acciones y comportamientos de los mismos. La cultura se fortalece cuanto más coherencia y alineamiento existe entre los valores personales de los empleados con los de la organización. El desempeño crece cuando se comparten y viven los valores realmente.

Además es importante que los comportamientos y actividades estén acordes a dichos valores en todos los niveles de la empresa y que no exista una brecha entre lo que se dice y lo que se hace. Si volvemos al ejemplo del valor de la confianza, nos tenemos que preguntar qué conjunto de comportamientos expresaría mejor ese valor y cómo lo debe percibir el cliente. La confianza se debería establecer desde un primer contacto con el cliente potencial a través de nuestra página web o el Call Center por ejemplo. La comunicación debe ser transparente, clara y fiable para el cliente, sobre todo en el momento de la compra. Del mismo modo, la comunicación interpersonal dentro de una empresa y sus miembros, debe regirse igualmente por estos mismos principios. ¿Qué pasa si no se alinean los valores individuales con los de la organización? Cada persona tiene su propio nivel de conciencia individual que está representado por creencias, valores, actitudes y comportamientos. Cada trabajador emplea su conciencia para interpretar y gestionar las situaciones que se presentan en la organización en la que trabaja. Cuando una persona no logra lo que desea en la organización de la que forma parte, se produce la desmotivación. Dicha desmotivación se puede producir cuando los valores del individuo no están alineados con los de la compañía o cuando no logramos satisfacer nuestras necesidades. Puede que para una persona sea importante la excelencia en el trabajo, pero por cuestiones de ahorro de costes de la empresa, el empleado tiene que hacer “chapuzas”. O sea vital la honestidad, pero la empresa vive conductas de engaño. Experimentamos alegría y entusiasmo cuando vivimos acorde a nuestros valores o cuando estamos más alineados con lo que hacemos y quién somos. Las decisiones que tomamos son un reflejo de nuestros valores. Así que nuestras acciones no deberían ir nunca en contra de nuestros valores, porque es necesario que vivamos de acuerdo con ellos para ser plenamente felices.

Nuestros valores son siempre un reflejo de lo que consideramos que son nuestras necesidades. Una necesidad es algo que se quiere conseguir, tener o experimentar que creemos que nos va a hacer sentir más felices. Según Abraham Maslow existen dos tipos de necesidades, las de subsistencia (o básicas como la supervivencia, la seguridad, las relaciones y el reconocimiento) y las de crecimiento (o del ser, como la autorealización y la contribución). Nos sentimos desmotivados y ansiosos si no somos capaces de satisfacer nuestras necesidades básicas (asegurar nuestro bienestar fisiológico y emocional). Cuando logramos satisfacer nuestras necesidades de crecimiento personal (encontrar un sentido de propósito que le dé sentido a nuestra vida personal, laboral y social), nos genera niveles más altos de motivación y compromiso. ¿Cómo influyen los valores en la cultura corporativa? Como hemos visto, los valores son importantes, pero sólo cobran sentido e importancia, cuando son vividos por toda la organización de una manera integra y coherente, reflejados en comportamientos diarios que los apoyan. Las empresas impulsadas por valores según Richard Barrett aseguran que sus empleados sean capaces de satisfacer no solamente sus necesidades básicas, sino que ayudan a satisfacer sus necesidades de crecimiento para conseguir mayor alineamiento entre el propósito personal y el de la organización. Al sentirse más realizados, el comportamiento se traduce en alegría, entusiasmo y mayor compromiso con la empresa.

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